Negro heraldo del amor

Encontrarlos allí

en el fondo

del caserón vacío

con sus figuras

plegadas sobre el piso

obrando sobre los retazos

de cartón

una nueva oportunidad

para la reparación

y la memoria,

la memoria y la justicia,

lo dejó sin aliento

a él que no lo tenía.


¿Quienes eran

esos niños y niñas?

¿Dónde estaban

los veteranos

que solían reunirse allí

en ese caserón solariego

con las arengas

y consignas

de siempre?

¿Dónde estaban

los sobrevivientes

de aquella generación

casi extinta

que abrazó la causa

de la revolución

y pagó caro por ello?

Sobrevivientes

asimismo

de la pandemia,

él solía reunirse allí

con ellos

y hablar incluso

con quien tenía

el aire más efusivo

y estaba señalado,

en consecuencia,

por la muerte.


¿Dónde estaban, pues,

los veteranos?

Lo cierto es que

en lugar de ellos

estaban esos intrusos,

esa tropilla de niños

concentrada en lo que hacía:

pegar y cortar,

cortar y pegar

he infundir su amor

a los ataúdes 

que confeccionaban.

Ataúdes de cartón, sí,

pero también,

y sobre todo, de protesta.


Una niña

de melena oscura

y aire rosagante

se inclinaba sobre

el pequeño ataúd                 

que forraba de blanco               

¡cómo se avenian sus manos

a reparar de algún modo

lo irreparable!

¡cómo se aclaraba en ellas

la esperanza!

La esperanza, el amor,

una nueva oportunidad

para la memoria

y la justicia.


No,

entre ellos y él

no había nada

o solo habían

esos ataúdes de cartón

y el afán de esa tropilla

de enprenderla con ellos

contra los verdugos.



No,

no era una mascarada.

La gran mascarada,

en todo caso,

estaba afuera,

en esa ciudad envuelta

en el aire viciado y decadente

de julio que se disponía

a recibir el gran feriado patrio

entre grandes muestras

de adhesión a los verdugos.


¿Serían esos intrusos

los nietos de los veteranos?,

se preguntó por último

el aborrecido.

Y volvió

sobre sus pasos

sospechando 

que no eran tanto

sus nietos como quienes

continuaban a su modo

las arengas de siempre.

Arengas por reparación

y memoria, memoria

y justicia, justicia

y dignidad.



Créditos de la imagen a quien corresponda.

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